Juan 21:15-17 “Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Él le dijo: Apacienta mis corderos. Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas. Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas.”
Mateo 26:75 “Entonces Pedro se acordó de las palabras de Jesús, que le había dicho: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliendo fuera, lloró amargamente.”
Reflexión
¿Cuántos de ustedes verdaderamente quieren ser usados por Dios en la plenitud de Su autoridad?
El Señor se mostró a Pedro y le hizo una pregunta tres veces: ¿Pedro tú me amas?
Lo que Jesús le estaba preguntando a Pedro era si él lo amaba “ágape,” es decir hasta su sacrificio mismo. Y Pedro sabía que él había negado a Jesús, así que le contestó, no, yo te “fileo.”
Cuando Dios te hace una pregunta varias veces, no es para que cada vez contestes más fuerte y más alto, sino para que pienses por qué es que el Padre está haciendo esa pregunta una y otra vez.
Pedro había fallado. Había perdido el blanco. Y ahora Jesús le está dando la oportunidad de confrontar su propia realidad. No de gritar más fuerte “¡sí te amo!” sino de reconocer honestamente dónde está parado. Solo desde esa honestidad puede ser restaurado para la plenitud de autoridad.
Si Dios te hace la misma pregunta repetidamente, detente. No es momento de defender tu posición o proclamar más fuerte. Es momento de entrar profundamente y confrontar la verdad.
Meditación para hoy
¿Me está haciendo Dios una pregunta repetidamente que no estoy escuchando? ¿Estoy contestando más fuerte o estoy pensando por qué la hace una y otra vez?
Oración
Padre, si me estás haciendo una pregunta repetidamente, abre mis oídos para escucharla.
No quiero contestar más fuerte, quiero entender por qué la haces.
Confronta mi realidad con honestidad para que pueda ser restaurado a la plenitud de Tu autoridad.
Amén.
Bendiciones amados,
Ana Méndez Ferrell