Gálatas 4:26
“Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre.”
2 Corintios 3:6
“El cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica.”
Gálatas 5:1
“Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.”
Reflexión
Dios no nos llamó a vivir bajo un sistema de esclavitud religiosa, sino a participar de la vida y de la libertad del Espíritu. El antiguo pacto reveló la incapacidad del hombre para producir la vida de Dios por sus propias fuerzas, mientras que el nuevo pacto abrió el camino para que esa vida divina fuera impartida por medio del Espíritu Santo. La letra por sí sola no puede producir la naturaleza de Dios; es el Espíritu quien comunica vida.
La Escritura presenta una diferencia entre la esclava y la libre. La esclavitud representa todo aquello que depende del esfuerzo humano, de los sistemas terrenales y de una relación con Dios basada únicamente en reglas externas. La libertad, en cambio, procede de la Jerusalén de arriba, nuestra madre espiritual, y habla de una relación viva con el Padre, donde la vida de Cristo es formada en nosotros por medio del Espíritu.
La Nueva Jerusalén no es una realidad futura; es una realidad celestial que comienza a manifestarse en aquellos que viven conectados a la Fuente de la luz. Cuando nuestros ojos son iluminados por Cristo, empezamos a percibir la vida del Reino y a caminar desde una dimensión superior a la de los sistemas de este mundo. Lo que antes parecía oculto se vuelve visible para aquellos que viven en la luz.
La victoria no se obtiene por el esfuerzo de la carne ni por la fuerza de la religión. La victoria proviene de permanecer unidos a Jesucristo. Cuando nos conectamos a la Fuente de la luz, participamos de Su vida, de Su paz y de Su triunfo. La oscuridad pierde su dominio, porque la luz de Cristo siempre es superior. En Él ya tenemos la victoria.
Meditación para hoy
¿Estoy viviendo desde una relación viva con el Espíritu o desde un sistema de esfuerzo religioso?
¿Estoy permitiendo que la luz de Cristo ilumine mi entendimiento?
¿Estoy caminando en la libertad del nuevo pacto y de la vida del Espíritu?
Oración
Padre, gracias porque me has llamado a la libertad y a la vida del Espíritu. Líbrame de toda forma de esclavitud religiosa y de toda confianza en mis propias fuerzas.
Abre mis ojos para contemplar las realidades de Tu Reino y para vivir conectado a la Fuente de la luz. Permite que la vida de Cristo se forme plenamente en mí y que Tu Espíritu me guíe cada día. Que permanezca firme en la libertad que Tú me has dado y que camine en la victoria que ya has establecido por medio de Jesucristo. Amén.
Bendiciones amados,
Ana Méndez Ferrell