Hebreos 11:3
“Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.”
Efesios 5:13-14
“Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo. Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo.”
Apocalipsis 21:23
“La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera.”
Reflexión
La luz tiene la capacidad de revelar y hacer manifiesto aquello que estaba oculto. Desde el principio, Dios habló y la luz apareció, marcando el comienzo de la manifestación de Su diseño en la creación. La Escritura nos enseña que las cosas visibles tienen su origen en realidades invisibles, y que es la palabra y la gloria de Dios las que traen a expresión aquello que estaba contenido en Su propósito eterno.
Cristo es la verdadera luz, y en Él no solamente recibimos salvación, sino también la capacidad de ver desde la perspectiva del Reino. La luz del cielo no solo ilumina; también revela, ordena y manifiesta. Cuando algo es expuesto a la luz de Dios, comienza a alinearse con Su verdad y con Su diseño. Por eso, el crecimiento espiritual consiste en vivir cada vez más bajo el resplandor de Cristo.
La Nueva Jerusalén es descrita como una ciudad iluminada por la gloria de Dios y por el Cordero. Esta luz no es simplemente una iluminación externa, sino una realidad espiritual en la que los hijos de Dios son llamados a vivir. Cuanto más permanecemos en la luz de Su presencia, más Su naturaleza, Sus pensamientos y Sus propósitos se vuelven reales en nosotros.
Aquello que es concebido en las dimensiones del Espíritu puede encontrar expresión en la tierra a través de vidas rendidas al Señor. Cuando vivimos sumergidos en la luz de la Nueva Jerusalén, dejamos de caminar únicamente por las limitaciones de este mundo y comenzamos a reflejar el diseño del cielo. La luz del Reino hace visible lo que Dios ha concebido desde la eternidad y permite que Su gloria se manifieste a través de Sus hijos.
Meditación para hoy
¿Estoy viviendo bajo la luz de Cristo o bajo la perspectiva limitada de este mundo?
¿Estoy permitiendo que la gloria de Dios ilumine y transforme mi manera de pensar?
¿Estoy reflejando en la tierra el diseño que Dios ha concebido en el cielo?
Oración
Padre, gracias porque en Cristo me has llamado a vivir en Tu luz y bajo el resplandor de Tu gloria. Gracias porque Tu propósito eterno es revelar Tu diseño y manifestar Tu Reino a través de Tus hijos.
Ilumina mi entendimiento y permite que viva cada vez más consciente de las realidades celestiales. Sumérgeme en la luz de la Nueva Jerusalén y forma en mí aquello que has concebido desde la eternidad. Que Tu gloria se refleje en mi vida y que, por medio de Tu Espíritu, pueda manifestar en la tierra los diseños de Tu corazón. Amén.
Bendiciones amados,
Ana Méndez Ferrell