Versículos
Efesios 1:4 “Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él.”
Efesios 2:6 “Y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús.”
Daniel 12:3 “Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad.”
Job 38:4-7 “¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házlo saber, si tienes inteligencia… ¿Quién puso su piedra angular, cuando alababan todas las estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos de Dios?”
Reflexión
Cuando fuimos creados desde antes de la fundación del mundo, Dios puso primero nuestra estrella en el firmamento.
Esta verdad es profunda y revela algo extraordinario: nuestra existencia no comenzó en el momento de nuestro nacimiento físico. Antes de que el mundo fuese formado, antes de que el tiempo comenzara a correr, Dios ya nos había concebido, ya nos había establecido en Su propósito eterno.
Primero existimos como seres de luz antes que el mundo fuese.
No en un sentido de preexistencia física, sino en el diseño y el propósito divino. Dios nos vio completos, nos conoció plenamente, nos estableció en Su mente y en Su corazón antes de que fuéramos formados en el vientre. Nuestra identidad celestial precede a nuestra manifestación terrenal.
Estamos sentados en lugares celestiales desde antes de la fundación del mundo.
Esta no es una posición que ganamos con el tiempo o con esfuerzo. Es nuestra identidad original, nuestro lugar de origen espiritual. Fuimos concebidos en el corazón de Dios para habitar con Él, para operar desde Su perspectiva, para funcionar desde la dimensión celestial.
Y estos lugares celestiales son la Raquia de Dios.
La Raquia no es solo un firmamento físico. Es el ámbito espiritual donde se ejecuta el gobierno divino, donde las lumbreras señorean, donde los hijos de Dios operan en autoridad. Es el lugar desde donde se gobierna la tierra según el diseño celestial.
El hombre fue creado para gobernar a través del reino de la luz.
No fuimos diseñados para vivir dominados por las tinieblas, oprimidos por circunstancias, sometidos a principados malignos. Fuimos creados para ejercer dominio, para señorear, para manifestar el gobierno de Dios en la tierra desde nuestra posición en los lugares celestiales.
Gobernar a través del reino de la luz significa operar desde la perspectiva de Dios, desde Su autoridad, desde Su verdad. Significa brillar como lumbreras en medio de la oscuridad, ejecutando el verbo divino de gobierno en nuestras esferas de influencia.
Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento, y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad.
Esta es nuestra identidad: somos estrellas en el firmamento de Dios, seres de luz llamados a reflejar Su gloria, a ejecutar Su gobierno, a manifestar Su reino en la tierra como es en el cielo.
No estamos aquí por accidente. No somos producto del azar. Fuimos establecidos desde antes de la fundación del mundo para brillar, para gobernar, para manifestar la luz en medio de las tinieblas.
Meditación para hoy
Toma un momento para reflexionar:
¿Reconozco que fui establecido en el propósito de Dios desde antes de la fundación del mundo? ¿Estoy viviendo desde mi posición en los lugares celestiales o solo desde la perspectiva terrenal? ¿Estoy ejerciendo el gobierno que me fue dado a través del reino de la luz?
Pide al Señor que te revele tu identidad celestial, que te posicione en la Raquia donde Él te estableció, y que actives el gobierno de luz que Él puso en ti.
Oración
Padre, reconozco que fui creado desde antes de la fundación del mundo, que mi estrella fue puesta en Tu firmamento antes de que el tiempo existiera.
Declaro que soy hijo de luz, establecido en lugares celestiales, sentado en la Raquia de Dios desde donde se ejecuta Tu gobierno.
Activo mi identidad celestial, renuncio a vivir solo desde la perspectiva terrenal, y me posiciono en el lugar que Tú preparaste para mí desde la eternidad.
Fui creado para gobernar a través del reino de la luz, para brillar como las estrellas del firmamento, para ejecutar Tu gobierno en la tierra.
Que mi vida refleje Tu gloria, que mi autoridad se manifieste en el ámbito que me has dado, y que resplandezca como lumbrera en medio de las tinieblas, manifestando Tu reino con poder y con verdad.
Amén.