1 Tesalonicenses 5:23 “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.”
3 Juan 1:2 “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.”
Proverbios 14:30 “El corazón apacible es vida de la carne; mas la envidia es carcoma de los huesos.”
Proverbios 17:22 “El corazón alegre constituye buen remedio; mas el espíritu triste seca los huesos.”
Santiago 2:26 “Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.”
Romanos 8:11 “Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.”
Reflexión
Tenemos que entender que el cuerpo, alma y espíritu están completamente interconectados.
No son tres entidades separadas operando independientemente. Son una unidad integrada. Lo que afecta al espíritu afecta al alma. Lo que afecta al alma afecta al cuerpo. Y viceversa. Dios nos santifica por completo: espíritu, alma y cuerpo.
Y de hecho, la condición de tu cuerpo es la condición de tu espíritu también.
Esta es una verdad profunda que muchos ignoran. Pensamos que podemos tener un espíritu próspero mientras el cuerpo se deteriora, pero las Escrituras revelan lo contrario. Juan escribió: “Deseo que seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.”
La salud del cuerpo está conectada con la prosperidad del alma. La condición del espíritu se refleja en la condición del cuerpo.
Puedes ver el ámbito profético y espiritual, pero eso es solo lo que tú ves, NO LO QUE TÚ ERES.
Muchos tienen dones proféticos, ven visiones, reciben revelaciones, operan en el ámbito espiritual. Pero eso es una función, no es tu identidad completa. Es lo que haces, no lo que eres.
Lo que tú eres es reflejado en tu cuerpo.
Tu verdadera condición espiritual, la realidad de tu conexión con la vida de resurrección, la manifestación del Espíritu que mora en ti, todo esto debe verse reflejado en tu cuerpo físico.
Si el Espíritu que levantó a Cristo de los muertos mora en ti, ese Espíritu debe vivificar tu cuerpo mortal. No solo tu capacidad de ver visiones, sino la salud, la vitalidad, la vida que fluye en tu carne.
Hay una gran diferencia entre lo que yo veo y lo que yo soy.
Puedo ver el trono de Dios en visión, pero si mi cuerpo está enfermo, débil, deteriorado, eso revela que hay una desconexión entre lo que veo y lo que soy. La meta no es solo ver el ámbito espiritual, sino manifestar la realidad de ese ámbito en todo mi ser: espíritu, alma y cuerpo.
Dios quiere que seamos prósperos en todas las cosas, incluyendo la salud física. Porque somos una unidad completa, y lo que somos verdaderamente se refleja en nuestro cuerpo.
Meditación para hoy
¿Hay desconexión entre lo que veo espiritualmente y lo que soy físicamente? ¿Entiendo que la condición de mi cuerpo refleja la condición de mi espíritu? ¿Estoy permitiendo que el Espíritu vivifique todo mi ser, no solo mis dones espirituales?
Oración
Padre, reconozco que mi cuerpo, alma y espíritu están completamente interconectados, y que la condición de mi cuerpo refleja la condición de mi espíritu.
No quiero solo ver el ámbito espiritual, quiero manifestar la realidad de ese ámbito en todo lo que soy.
Que el Espíritu que levantó a Cristo de los muertos vivifique mi cuerpo mortal, no solo mis dones espirituales.
Sana la desconexión entre lo que veo y lo que soy, y que todo mi ser, espíritu, alma y cuerpo, prospere en Tu vida.
Que mi cuerpo refleje la gloria que ya está aquí, manifestando la salud divina, la vitalidad y la vida de resurrección en mi carne.
Amén.
Bendiciones amados,
Ana Méndez Ferrell