Filipenses 3:9-11
“…y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte, si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos.”
Romanos 4:20-22
“Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; por lo cual también su fe le fue contada por justicia.”
2 Corintios 3:18
“Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.”
Reflexión
La Escritura presenta una profunda relación entre la fe, la justicia y el poder de la resurrección. Pablo declara que anhelaba ser hallado en Cristo con la justicia que proviene de la fe, para conocerle y experimentar el poder de Su resurrección. Estas realidades no pueden separarse: la fe nos conduce a la justicia de Dios, y la justicia abre el camino para una vida transformada por el poder de Cristo.
La fe bíblica no está diseñada únicamente para recibir beneficios temporales, sino para conformarnos a la imagen del Hijo de Dios. Abraham creyó a Dios aun cuando las circunstancias parecían imposibles, y esa fe le fue contada por justicia. Su confianza no descansó en el sistema de este mundo, sino en el Dios que da vida y cumple Sus promesas.
Por eso, el Señor nos llama a levantar la mirada por encima de lo visible. Allí donde depositamos nuestra confianza, allí se orienta nuestra vida. Cuando la fe permanece centrada únicamente en las cosas pasajeras, nuestra visión del Reino se debilita. Pero cuando está puesta en Cristo y en el poder de Su resurrección, comenzamos a ser transformados de gloria en gloria conforme a Su semejanza.
Dios desea madurar nuestra fe para que conozcamos cada vez más profundamente a Cristo. El verdadero crecimiento espiritual consiste en vivir desde la realidad de Su resurrección, permitiendo que Su vida se manifieste en nosotros y que nuestra confianza descanse completamente en Él.
Meditación para hoy
¿Dónde está puesta mi fe: en las realidades temporales o en Cristo y Su Reino?
¿Estoy permitiendo que el poder de la resurrección transforme mi manera de vivir?
¿Es mi mayor anhelo conocer más profundamente a Cristo y ser hecho semejante a Él?
Oración
Padre, gracias porque en Cristo me has dado la justicia que proviene de la fe y me has abierto el camino para conocerte más profundamente. Gracias porque el poder de la resurrección continúa obrando en la vida de todos los que confían en Ti.
Transforma mi fe para que permanezca firme en Tus promesas y no en las circunstancias de este mundo. Hazme crecer en el conocimiento de Cristo y en el poder de Su resurrección, hasta que mi vida refleje cada día más Su carácter y Su gloria. Que toda mi confianza descanse en Ti y que mi corazón viva plenamente para Tu Reino. Amén.
Bendiciones amados,
Ana Méndez Ferrell