“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.”
Romanos 8:14
Reflexión
Con el paso del tiempo, el evangelio se ha ido diluyendo. En el afán de levantar mega iglesias, se ha permitido que la gente permanezca sin transformación, viviendo como sea, sin una confrontación real con la verdad del Reino.
Pero Dios no está buscando multitudes sin identidad. Él está demandando una Iglesia de Hijos, no solo creyentes ni asistentes.
Es urgente regresar el evangelio a la Iglesia. No un evangelio cómodo, sino el evangelio original del Reino. El verdadero evangelio no es un sistema religioso ni una práctica externa. El evangelio es la unidad del Espíritu de Dios con el espíritu del hombre. Es el momento santo en el que nuestro espíritu se fusiona con el Espíritu Santo y nace una vida nueva.
Dios no vino a mejorar la carne. Vino a engendrarnos de nuevo por Su Espíritu para que vivamos gobernados desde dentro.
Meditación
¿Estoy viviendo como hijo o solo como parte de un sistema religioso?
¿He permitido que el Espíritu Santo gobierne mi vida desde dentro?
¿Mi fe produce transformación real o solo cumplimiento externo?
¿Anhelo la unión profunda de mi espíritu con el Espíritu de Dios?
Detente un momento, guarda silencio y permite que el Espíritu Santo examine tu corazón y alinee tu vida con la verdad del Reino.
Oración
Padre, líbranos de un evangelio diluido y superficial. Restáuranos a la esencia de Tu Reino. Engéndranos como hijos por medio de Tu Espíritu y permite que vivamos desde la unión contigo. Queremos la verdad que transforma y la vida que nace de Ti. Amén.