Versículos
Apocalipsis 5:8 “Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos.”
Juan 4:23-24 “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.”
Apocalipsis 5:13 “Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.”
Romanos 8:19 “Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.”
Reflexión
Cuando colocamos nuestras coronas delante del trono, algo profundo sucede en el ámbito espiritual.
Este remanente, este nuevo sacerdocio que lleva el entendimiento de Dios en su mente y las oraciones de los santos en su corazón, no vive desconectado del mundo. Al contrario, se preocupa profundamente por lo que le está sucediendo a la creación.
Son verdaderos adoradores en espíritu y en verdad.
No adoran con formas religiosas vacías ni con emociones superficiales. Su adoración nace de una conexión genuina con el corazón del Padre, de una vida rendida que lleva consigo las copas de oro llenas de incienso: las oraciones de los santos.
En ellos resuenan los sonidos y las frecuencias del cielo.
Su adoración no es terrenal ni inventada. Es una sintonía con lo celestial, una armonía con la eternidad, una expresión de lo que sucede continuamente ante el trono.
Y cuando adoran junto con los ángeles y los seres vivientes, algo extraordinario acontece en la tierra.
La creación misma despierta.
“Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.”
La adoración de este remanente revestido de santidad activa la voz de toda la creación.
Lo que está en el cielo, lo que está sobre la tierra, lo que está debajo de la tierra, lo que habita en el mar, todo lo creado responde cuando los verdaderos adoradores se postran ante el Cordero.
La creación gime esperando la manifestación de los hijos de Dios. Y cuando el sacerdocio santo adora en espíritu y en verdad, la creación encuentra su voz y se levanta como testigo.
Este es el poder de la adoración que proviene de una vida rendida: no solo transforma al adorador, sino que despierta a toda la creación para dar gloria al que está sentado en el trono y al Cordero.
Meditación para hoy
Toma un momento para reflexionar:
¿Es mi adoración genuina, nacida de una vida rendida y conectada con el corazón de Dios? ¿Llevo en mi corazón las oraciones de los santos y la preocupación por lo que le sucede al mundo? ¿Resuena en mí la frecuencia del cielo, o mi adoración es solo forma exterior?
Pide al Señor que te haga un verdadero adorador en espíritu y en verdad, que tu vida despierte a la creación para dar gloria a Dios.
Oración
Padre, hazme un verdadero adorador en espíritu y en verdad.
Que mi adoración no sea forma religiosa, sino una expresión genuina de una vida rendida ante Ti.
Llena mi corazón con las oraciones de los santos, conecta mi espíritu con las frecuencias del cielo, y que mi adoración junto con los ángeles y los seres vivientes active la voz de toda la creación.
Que todo lo creado encuentre su propósito en dar gloria al que está sentado en el trono y al Cordero.
Que mi vida sea testimonio de Tu reino, y que mi adoración despierte a otros a reconocer Tu majestad.
Amén.