Cuando ponemos las coronas delante del trono, este remanente, este nuevo sacerdocio que tiene el entendimiento de Dios y lleva en su corazón las oraciones de los santos, y que se preocupa por lo que le está pasando al mundo, son verdaderos adoradores en espíritu y en verdad. En ellos resuenan los sonidos y frecuencias del cielo, y cuando adoran junto con los ángeles y los seres vivientes, miren lo que sucede en la tierra:
“Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.” Apocalipsis 5:13
La adoración de este remanente revestido de santidad activa la voz de toda la creación para adorar y también se levanta como testigo.
Bendiciones amados,
Ana Méndez Ferrell